lunes, 26 de abril de 2010

San Marcos

El patrón de los charcos deja, en ocasiones, el paso al buen tiempo, entonces calzamos las zapatillas nuevas, construimos un columpio o mecedor y nos blanceamos entre dos árboles.

2 comentarios:

Molly dijo...

me encanta esta obra!tu estilo esta más que definido y esta es innegablemente un tipico perezguerrero.

Juan Pedro Ramírez Cuesta dijo...

Dos charcos nos separan de S. Marcos.
El primero, el excesivo y sospechoso número de ellos que hay este año.
El segundo, que el campo,hoy, está secuestrado, pues todo está vallado.
Mientras, el santo, el único que puede columpiarse, nos observa atónitos.

 
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