miércoles, 26 de mayo de 2010

el cuento de la lechera

Siempre y para todo es necesario planificar, hasta los que practicamos la improvisación lo hacemos. Pero nunca perder el norte, nunca desviarse de la linea que marca la objetividad para no terminar con el cántaro roto y la leche derramada en la tierra.

1 comentario:

Juan Pedro Ramírez Cuesta dijo...

¿Y si improvisamos? ¿Y si damos rienda suelta al subconsciente? Porque el instinto, la intuición y la inspiración manan de ahí.
Desde el consciente planificamos y eso nos encorseta perdiendo frescura, inocencia y libertad.

 
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