miércoles, 19 de mayo de 2010

Got, el becerro

Se clona un toro para preservar la pureza y bravura, y el recien nacido, que apenas puede sostenerse en pie, aún no se arranca a nuestras provocaciones como harían sus antecesores.

1 comentario:

Juan Pedro Ramírez Cuesta dijo...

El hombre juega con la inocencia y con los genes. Un día llegará a ser dios o, por el contrario, caerá del pedestal que se ha construido.
Así que, o recogeremos la pureza de la gloria, o los añicos de sus provocaciones.

 
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