sábado, 8 de mayo de 2010

La inmensidad del océano


Nos sentimos pequeños y débiles en la inmensidad del océano tras un naufragio. En un principio contamos con la ayuda de un humilde salvavidas que con el paso del tiempo no servirá de mucho. Entonces se hace imprescindible avistar una barca, un trasatlántico o una costa.

4 comentarios:

Molly dijo...

Dar sin esperar nada a cambio, entregar la vida, volcarse a los demás, ayudar a los que nos necesitan, dar consuelo a los que sufren, eso es generosidad. La generosidad es la puerta de la amistad, el cimiento del amor.El salvavidas tiene una mision implícita en su nombre..nadie quiere naufragar, es una situacion incómoda, terrible y agotadora y cuantos se han salvado gracias a un salvavidas que los ha llevado a puerto seguro, a orillas firmes...un gran amor, un amigo, un hermano pueden ser nuestros salvavidas, si asi se lo proponen.

Juan Pedro Ramírez Cuesta dijo...
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Juan Pedro Ramírez Cuesta dijo...

En el Paraíso el mar sólo tiene un metro de profundidad, hacia allí nos dirigimos.
Sin embargo, ahora navegamos en un mar encrespado que, de cuando en cuando,nos hace naufragar.
Mientras, somnolientos, saltamos de alegría al toparnos con un salvavidas, un trasatlántico o una dorada playa.(El amor, el amigo o el hermano, son productos que escasean, de momento)
No advertimos que la rabia (tsunami) que el mar muestra es la respuesta a éste "mono colérico" que llevamos dentro.
Mantengamos el rumbo y la paciencia, ya casi se divisan las gaviotas del Edén.

Molly dijo...

Animo Juan pedro..animo! hay que sonreirle a esta vida..de lo demas solo podemos suponer..nuestro estimado artista , de seguro piensa asi.

 
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