martes, 18 de mayo de 2010

El trampolín

A pesar de las propias aptitudes, no está de más encontrar un trampolín que nos sirva de apoyo para proyectarnos al mar proceloso de nuestra vida laboral, al competitivo juego de sobresalir.

1 comentario:

Juan Pedro Ramírez Cuesta dijo...

He perdido mucho tiempo derramando mi mirada hacia fuera, posiblemente para complacer a las gentes.
Ahora, miro hacia adentro, con la ventaja de que lo mundano queda en la orilla opuesta a la que me encuentro.

 
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